Introducción
Leyendo el Resumen Ejecutivo del Plan de la Esperanza Joven, se observa que este plantea que “El Sínodo nos llama a ser una Iglesia atrayente, acogedora, que sale en búsqueda y que traduce sus acciones en cercanía.” (Plan Pastoral. Esperanza Joven. Resumen Ejecutivo. Pág 11); de este modo, se puede traducir que se busca un interiorización de la realidad social, y, por las aracterísticas de Plan, en la realidad juvenil chilena. Ahora bien, este llamado que se realiza a nivel pastoral y comunitario eclesiástico lleva al planteamiento de ¿cómo es la realidad en la cual se quiere uno incorporar?, ¿como es la praxis juvenil que se quiere acoger?. A su vez, el plan nos llama a ser sistemáticos, coherente con el evangelio, holística y con verdadera pertinencia al mundo juvenil. Para ello debemos preguntar ¿en que piensan los jóvenes, como se plantean la vida y su realidad? Para así dar mejores respuestas al llamado de la Iglesia, respetando la diversidad sociocultural del mundo juvenil.
Al desarrollar el cuestionamiento sobre los intereses de los jóvenes y sus interrogantes en su proceso de desarrollo socio-psicológico, se logra vislumbras a simple vista, y con un tinte de prejuicio, desde una perspectiva positiva, que los jóvenes se plantean ante la praxis social desde parámetros de relaciones sociales, de tipo: Afectiva, Emotivas, Sexuales, Contestatarias, Igualitarias
Frente a estos parámetros de relacionamiento social, se puede uno preguntar ¿que es lo que buscan?, ¿Qué es lo que se preguntan frente a su acciones y devenires en su desarrollo bio-social?
El presente informe, trataré de buscar la interrogante a la interrogante planteada en el encabezado del ensayo, ¿Cuáles son las preguntas que se hacen los jóvenes hoy? Reflexionar sobre que se preguntan los jóvenes hoy, y como la Iglesia, en Chile, se plantea, y como se ha planteado, frente a la realidad juvenil.
Para lo antes planteado se puede reflexionar a partir de la historia de la juventud en lo social y en la orgánica de la Iglesia Católica en Chile, y de las Conferencias Episcopales de Latino América y el Caribe (CELAM).
La historia ha señalado que los procesos de cambios han sido realizados por los grupos etareos revolucionarios, por los grupos de agentes en proceso de cambio generacional; son los grupos juveniles quienes a lo largo de la historia quienes expresan sus cuestionamientos e inquietudes ante y hacia el mundo, sin tapujos, libres de coerción. Así es como se puede recordar la revolución de mayo 68, en Francia, donde se protestaba contra Vietnam, contra las injusticias sociales, y otras; como también la revolución pingüina del 2006, donde los estudiantes secundarios luchaban por una mayor calidad de la educación y la derogación de la LOCE.
La presencia juvenil en el desarrollo y construcción de la sociedad es constante; de igual forma, a lo largo de la historia de la Iglesia. Es así, como los jóvenes han desarrollado presencia social en la historia de nuestro país, y de la región, como en el planeta. Al indagar en la Historia de nuestro país, se observa como los jóvenes se manifiestan en la construcción del mismo, de diversas formas y contenidos. Unos de forma revolucionaria, y/o contestataria, como otros de modo pacifista o activista social.
Al realizar un raconto sobre los jóvenes, se puede vislumbrar miles de acciones juveniles como los son: Las Colonias Urbanas , Las ollas comunes, Un Techo para Chile, Voluntariados, y otros.
Así podemos ver que los jóvenes expresan un interés en la participación y ayuda social, esto definiéndose sobre la interrogante de ¿para que estoy hecho? O bien ¿para que soy útil en ayuda al otro?
Frente a todo el accionar que desarrolla el mundo juvenil, antes y posterior a la aparición ontológica del concepto[1], el joven se ha expresado y ha desarrollado, mas la Iglesia lo comienza a considerar dentro de sus políticas de evangelización desde la Conferencia de Medellín (1968) en adelante, haciendo hincapié en la incorporación de este “nuevo” grupo social.
Las Conferencias, desde Medellín, inician el proceso de divisar la existencia de este nuevo grupo social.
Uno de los factores que lleva a que se inicie el proceso de consideración de los jóvenes en los diálogos eclesiales y comunitario-pastorales, y también social y político, es la aparición del concepto; pero también el que estos grupos comenzaran a expresarse con mayor fuerza contra el orden preestablecido por el “mundo adulto”, y aún más que se les escuchara. Este grupo etareo que antes era “adulto” comienza a criticar las estructuras del sistema, el orden y el control, conceptos incorporados al mundo adulto. Este grupo etareo “adulto” comienza a expresar descontento del orden social, bajo parámetros de conducta “infantiles” (para un adulto), ¿que grupo es este? Son adultos comportándose como infantes, son jóvenes.
Este grupo inicia protestas, como la de mayo de 68, fecha que se cruza con la conferencia de Medellín. Esto nos da para reflexionar sobre lo que expresa Medellín y el contexto social del mundo juvenil de aquel tiempo. Medellín nos plantea que la juventud “Vive en una época de crisis y de cambios que son causa de conflictos entre las diversas generaciones. Conflictos que están exigiendo un sincero esfuerzo de comprensión y diálogo, tanto de parte de los jóvenes como de los adultos.” [2] Esto se convierte en una replica de la praxis social juvenil en el documento, dando importancia a la realidad social; y a su vez, entregando señales de una incorporación a la realidad, dando un giro en los procesos de desarrollo y formación de la comunidad y de la pastoral.
Mas se debe observar que a pesar que dentro de este documento, el de Medellín, existe un interés en conocer y acoger al nuevo grupo social, también expresan que este “aporta indudablemente un conjunto de valores, acompañados no obstante de aspectos negativos”[3], aspecto negativos referidos a sus modos de expresión con respecto a sus inquietudes sociales.
Otro aspecto que se desarrolla en la conferencia y que tiene repercusiones en nuestra estructura eclesial es lo planteado a partir de “La necesidad de promover centros de investigación y estudio en lo referente a la participación de la juventud en la solución de los problemas del desarrollo;”[4] dando origen a la conformación del Instituto Superior Pastoral Juvenil (ISPAJ, 1970), con el fin de desarrollar herramientas para el acercamiento y conocimiento del mundo juvenil. A si también, va generando instancias de “educación en la fe” en los jóvenes a partir de sus vidas (Método Experiencial desarrollado por el ISPAJ), generando una “auténtica pastoral de juventud (…) de modo que les permita su plena participación en la comunidad eclesial, asumiendo consciente y cristianamente su compromiso temporal”[5]
Posteriormente se desarrollaron las conferencias de Puebla (1979), y la de Sto. Domingo (1992) las cuales desarrollan una mayor profundización e importancia en el trabajo con los jóvenes y es sus formas de expresar sus valores. Durante este periodo en América Latina se vivían procesos de gobiernos dictatoriales, o dictaduras, donde las instancias de expresión sociopolítica eran escasas o con dificultad. En este periodo, la Iglesia Latinoamericana, tuvo gran relevancia en la lucha por la democracia, libertad de expresión, y ayuda social, favoreciendo, de algún modo, que los movimientos juveniles se desarrollaran al amparo de la iglesia, así en los ‘80 emergieron las Colonias Urbanas. La juventud se hacia presente nuevamente, sobre inquietudes y cuestionamientos epocales, como lo eran en ese momento la democracia, la igualdad, los derechos humanos.
A finales de los ‘80, en Chile se hacen presente los jóvenes, nuevamente, en dos hechos sociales: la visita del Juan Pablo II (1987) donde se invita “a los jóvenes a mirar de frente al Señor y a comprometerse verdaderamente con la opción de vida Cristiana.” [6] y en la vuelta a la democracia en las elecciones del SI y el NO, con las mismas inquietudes la democracia, la igualdad, los derechos humanos.
En los documentos de Puebla y Santo Domingo, se observa una mayor preocupación por los jóvenes, se observa un llamado, o mejor dicho, un autollamado a preocuparse por los jóvenes, pues “Los jóvenes deben sentir que son Iglesia, experimentándola como lugar de comunión y participación.”[7] Y a su vez, les entrega las herramientas, derechos y deberes, en la construcción de la Iglesia, dándoles “La misión [...de ...] prepararse para ser los hombres y mujeres del futuro, responsables y activos en las estructuras sociales, culturales y eclesiales, para que, incorporados por el Espíritu de Cristo y por su ingenio en conseguir soluciones originales, contribuyan a lograr un desarrollo cada vez más humano y más cristiano (cf. Juan Pablo II, Homilía en Higüey, 12.10.92, 5).” [8] mas siempre considerando al mundo juvenil como entes potenciales y no acciónales.
Ya en Santo Domingo se “Reafirmar la «opción preferencial» por los jóvenes proclamada en Puebla no sólo de modo afectivo sino efectivamente; esto debe significar una opción concreta por una pastoral juvenil orgánica, donde haya un acompañamiento y apoyo real con diálogo mutuo entre jóvenes, pastores y comunidades. La efectiva opción por los jóvenes exige mayores recursos personales y materiales por parte de las parroquias y de las diócesis. Esta pastoral juvenil debe tener siempre una dimensión vocacional.”[9]
Aparecida. Mayo 2007
La V CELAM se ha desarrollado y el foco de la Juventud se hace presente nuevamente. Mas en este documento se hace hincapié a “Los Adolescentes y Jovenes” donde expresan que estos grupos “merecen especial atención“[10]. Así también hacen constancia del proceso de construcción identitaria y social que se vive en este periodo de desarrollo de la vida, señalando en que “están en la edad de la búsqueda de su propia identidad” demostrando que los jóvenes y adolescentes viven un cuestionamiento identitario, en búsqueda de consolidad su razón de ser. Esta frase, explicaría el Boom de los procesos de atomización juvenil en Chile y el otras partes del Globo, El desarrollo de las “neotribalización” y del sincretismo sociocultural, que se entendería bajo el prisma del reconocimiento social, tanto entre pares como de adultos. Señalando a su vez, una búsqueda de reconocimiento, sobre la perspectiva de un cuestionamiento de su integración en la sociedad.
Aparecida, plantea la problemática que se vive en el mundo juvenil, y adolescente, señalando que pueden “ser victimas de falsos líderes constituyendo pandillas[11]“ esto señalaría que el desarrollo de “tribus urbanas” o “agrupaciones juveniles” derivan en acciones negativas del ser. Algo cuestionable, en su totalidad, pues encasilla el desarrollo de la búsqueda de identidad comparativa en los pares como una acción que puede producir peligros. Aparecida da como solución para combatir a los falsos líderes la creación de “una pastoral adolescente“[12]
La Potencialidad de la Juventud para el desarrollo de una Iglesia Nueva, Juvenil. Los jóvenes representan, y aquí el gran avance de Aparecida, “un enorme potecial para el Presente y Futuro de la Iglesia y de nuestro pueblo”[13]
PLAN FORMATIVO Y LAS LINEAS DE ACCION DE APARECIDA.
- impulso a la pastoral de Juventud en las comunidades eclesiales. Donde los jóvenes son la opción preferencial para el desarrollo de la Iglesia y la sociedad. Mediante la ejecución de actividades pastorales atractivas y el desarrollo de capacitaciones para que tengan oportunidades en el mundo del trabajo, cuyo fin es el alejamiento de la situación de droga y la violencia.
- Alentar en el desarrollo de Movimientos Eclesiales Juveniles, y un desarrollo, a su vez, de acción social y política conforma a la Doctrina Social de la Iglesia.
- El desarrollo de acompañamiento, o asesoramiento, con el fin de educar y ayudar a madurar en la fe
Problemas que afectan a los jóvenes de hoy.
Los problemas sociales, tanto estructurales como relacionales, en que se ven afectados los jóvenes por la Educación de baja calidad. Esto se puede observar en nuestro contexto con lo que fue la revolución pingüina del 2006 y las tomas “alternativas”, exigiendo mejoras en la Educación, modificando en las estructuras, y a su vez exigiendo mejores y mayores herramientas para desarrollar mayores niveles de competividad, más justas. La presencia de “enfoques antropológicos reduccionistas que limitan sus horizontes de vida y dificultan la toma de decisiones verdadera“[14]
Ausencia en la política, ¿jóvenes apolíticos o apartidistas?. “se ve ausencia de jóvenes en lo político debido a la desconfianza que generan las situaciones de corrupción, el desprestigio de los políticos y la búsqueda de intereses personales frente al bien común”[15] es lo que plantea Aparecida. Mas, al profundizar, se puede hacer hincapié en la idea de “ausencia en lo político”, mas bien se debería referir a “ausencia en los partidos” pues se puede observar como son los jóvenes, agentes políticos activos en búsqueda de mejoras en los niveles de equidad e igualdad social. O bien, agentes políticos activos desvinculados a entidades políticas, pues son los jóvenes quienes desarrollan actividades sociales, voluntariado, desarrollan opinión publica a través de manifestaciones grupales, artísticas, electrónicas (blog, flog, chat, msn).
Los jóvenes son agentes políticos, expresando sus inquietudes y cuestionamientos sociales, emocionales y afectivos. Buscan demostrar que son individuos con problemas y que las acciones equivocadas que se generan en el mundo adulto les repercuten. Lo vemos en Educación, Transporte, Medio Ambiente.
Los jóvenes se preguntan:
¿Cuándo nos dejarán hacer las cosas a nosotros?
¿Cuando nos preguntaran como mejorar el mundo?
¿Cuándo nos escucharán en la toma de decisiones de acciones que nos afectan?
[1] Con referente al concepto de Juventud, o a la categoría de joven, ya sea de tipo biológico, etareo y/o social. Es una categorización casi ontológica, y contextual, pues como se ha dialogado a lo largo de las sesiones, y como otros profesionales conciben, sobre el trato de los jóvenes desde un periodo histórico, y asumiendo que la categorización no existió previamente, mas sin negar la existencia de estos, pues el concepto, a mi parecer, nace producto de la prolongación de los tiempos de vida de los sujetos y/o individuos (según planteamiento teórico), ya que en la antigüedad los periodos de vida no excedían los 35, 40 años; generando un paso fugaz de la infancia a la adultez, ya que no existía “tiempo” para desarrollar una transición prolongada. Al extenderse los tiempos de vida, gracias al avance científico, existió más tiempo para prolongar el periodo de transición entre la infancia y la adultez. Denominándose, desde la psicología como adolescencia (adolecer) y desde la sociología (Juventud).
Por otra parte los extremos de los tiempos de vida se extienden cada vez más, dando origen a nuevas categorías etareas como lo son: la tercera edad, la cuarta edad, la preadolecencia, el neonato, la etapa fetal… etc.
[2] Los jóvenes y las Conferencias Episcopales. Extractos de juventud de los documentos finales. Medellín. La Juventud
[3] ibid
[4] ibid
[5] ibid
[6] Historia y principales hitos de la Pastoral Juvenil orgánica. Pág.2
[7] Los jóvenes y las Conferencias Episcopales. Extractos de juventud de los documentos finales. Pueblas. Capitulo II. El Joven en la Iglesia. Pág. 14.
[8] Ibid
[9] Los jóvenes y las Conferencias Episcopales. Extractos de juventud de los documentos finales. Santo Domingo. Segunda Parte. Capitulo I. Compromisos Pastorales. Pág. 20.
[10] Documento de Aparecida. Tercera Parte, Capitulo 9.3, inciso 442
[11] ibid
[12] ibid
[13] Documento de Aparecida. Tercera Parte, Capitulo 9.3, inciso 443
[14] Documento de Aparecida. Tercera Parte, Capitulo 9.3, inciso 445
[15] ibid
me gusto mucho
en realidad esa son las preguntas que nos hacemos diario
Comment por yelissa — Noviembre 14, 2008 @ 9:25 am |